Hay personas que son como cubos rotos.
Por mucho amor que les des, por mucho tiempo que inviertas, por muchas oportunidades que les regales, nada permanece. Todo se escapa.
Y entonces empiezas a pensar que el problema eres tú. Que no estás dando suficiente. Que deberías esforzarte más.
Pero no.👈
Hay relaciones donde el problema no es la cantidad de agua que entregas. El problema son los agujeros que la otra persona no quiere reparar.
No puedes llenar el vacío de alguien que ha decidido convivir con él.
A veces la lección más dura no es aprender a dar. Es aprender cuándo dejar de vaciarte intentando salvar a quien no quiere salvarse.
Porque tu energía, tu tiempo y tu amor son demasiado valiosos para acabar derramados en el suelo.

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