Cuéntame Cosicas

Puedes llamarme al 868 181 112 o concertar una cita en la página de contacto

El dolor del duelo no se entiende. Se siente.
Es esa daga que no avisa, que atraviesa la piel y se instala en el alma.
No hay manual, no hay anestesia, no hay reloj que lo mida.

Una consultante me confesó algo que todavía me quiebra al recordarlo. Frente a la tumba donde reposaban las cenizas de su marido, rota en mil pedazos, escuchó una voz. No era imaginación. No era consuelo barato. Era la certeza que nace del fondo del abismo:

“No llores aquí, aferrada al recuerdo, porque no estoy en este lugar. Estoy, como te dije, en lo más profundo de tu corazón. Y ahí me voy a quedar para siempre.”

¿Locura? No.
Es el idioma secreto del amor que se niega a ser enterrado.

La mentira de la normalidad

El mundo te exige que sonrías pronto. Que “rehagas tu vida”. Que dejes de llorar.
Qué violencia disfrazada de consejo.
Como si se pudiera tapar con frases la amputación de un alma.

El duelo no es volver a ser el de antes.
El duelo es permitir que lo amado se transforme en presencia interior, aunque duela tanto que quieras arrancarte el pecho.

La alquimia feroz

El duelo no pide permiso. Te desgarra. Te vacía.
Y en ese mismo vacío, te revela lo impensado: lo amado nunca se va.
Se convierte en voz que te habla cuando la noche pesa.
En respiración que acompasa la tuya cuando crees que te hundes.
En calor invisible que te roza la piel cuando juras estar solo.

No estás loco si lo sientes. No estás roto si lo escuchas.
Estás aprendiendo a hablar el idioma de los muertos:
el idioma del amor que ya no necesita cuerpo para seguir vivo.


⚡ Si estás ahí, en ese territorio devastado donde nadie más entiende, no intentes disfrazar tu dolor. No lo escondas.

En Cuentamecosicas.com hay un lugar donde tus lágrimas no son debilidad, sino rito sagrado. Donde el duelo no se silencia: se honra.

“Sanar no es un mantra bonito ni un taller para pasar el rato: es cirugía sin anestesia sobre tus viejas excusas.
Si mientras leías sentiste que te estaban desnudando, ya sabes cuál es tu próximo movimiento. No esperes a que alguien te lleve de la mano.” No te ofrezco un camino fácil. Te ofrezco un camino verdadero: atravesar el dolor hasta transformarlo en la única forma de amor que sobrevive a la muerte.

Rafa Navarro