Cuéntame Cosicas

Puedes llamarme al 868 181 112 o concertar una cita en la página de contacto

Controlar no es amar.
Es una herida que grita desesperada:
“¡Por favor, no me dejes otra vez!”
Es una cicatriz abierta, una infancia silenciosa que aprendió a sobrevivir vigilando.

Cuando el abandono no se sana…
se transforma en miedo.
Y el miedo, cuando no se puede sostener, se disfraza de control.

Te cuesta confiar.
Te angustia no saber dónde está, con quién, si volverá.
Preguntas. Rebuscas. Exiges.
Te aferras.
No porque no ames.
Sino porque no sabes cómo abrazar el miedo de volver a quedarte solo.

Ese miedo no nació en tu relación de ahora.
Viene de antes. Mucho antes.
De cuando fuiste invisible.
De cuando papá se fue sin mirar atrás.
De cuando mamá estaba… pero no presente.
De cuando te portabas bien para no molestar.
De cuando tu corazón se rompió… y nadie se dio cuenta.

Y entonces tu mente te juró:
Si controlo todo… no volveré a sentir ese dolor.
Pero lo estás sintiendo igual…
Solo que ahora en silencio, con culpa, con ansiedad.

⚠️ Controlar no es protegerte.
Es volverte rehén de tu herida.
Es ponerte barrotes emocionales… creyendo que así nadie te hará daño.

Pero hoy puedes soltar.
Hoy puedes sanar.

No es fácil, lo sé.
Pero tampoco lo es seguir así.

✨ Si algo de esto te resonó, si sentiste un nudo en la garganta, no lo ignores.
“Sanar no es un mantra bonito ni un taller para pasar el rato: es cirugía sin anestesia sobre tus viejas excusas. Aprende a traducir el lenguaje de tu alma.
Si mientras leías sentiste que te estaban desnudando, ya sabes cuál es tu próximo movimiento. No esperes a que alguien te lleve de la mano.”

Porque tu paz…
vale mucho más que ese miedo.