Cuéntame Cosicas

Puedes llamarme al 868 181 112 o concertar una cita en la página de contacto

Screenshot

Hay una teoría que dice que las personas son como pasajeros que suben y bajan del tren de nuestra vida. Suena bonito. Incluso reconforta. Pero con los años he descubierto algo que casi nadie cuenta.

El problema no es que la gente se baje del tren. El problema es la cantidad de tiempo que pasamos corriendo por el andén intentando convencer a alguien de que vuelva a subir.

Nos cuesta aceptar las despedidas porque confundimos amor con permanencia. Creemos que quien nos quiso debería quedarse. Que quien prometió acompañarnos debería ocupar siempre el mismo asiento. Pero la vida no funciona así. Hay personas que llegan para una conversación. Otras para una etapa. Algunas para enseñarte una lección que no habrías aprendido de ninguna otra manera.

Y cuando terminan su recorrido, se van. No porque hayas fallado. No porque no fueras suficiente. Simplemente porque su destino ya no era el tuyo.

He visto a personas quedarse atrapadas durante años en una estación que ya quedó atrás. Mirando por la ventana de un tren que nunca regresará. Recordando lo que fue, imaginando lo que pudo haber sido, mientras la vida sigue avanzando sin pedir permiso.

Y es ahí donde comienza el verdadero sufrimiento. No en la pérdida. Sino en la resistencia a aceptar que algunas historias nacieron con fecha de salida.

Las personas que realmente dejan huella no son las que permanecen para siempre. Son las que transforman algo dentro de ti. A veces pasan por tu vida unos meses y cambian más cosas que alguien que estuvo a tu lado durante décadas.

Por eso he dejado de medir el valor de una relación por el tiempo que dura. Ahora la mido por lo que despierta. Por lo que me enseña. Por la persona en la que me convierte.

Porque al final, la pregunta no es quién se quedó hasta el final del viaje. La pregunta es quién te ayudó a convertirte en la persona que eres hoy.

Y cuando entiendes eso, dejas de llorar a quienes se bajaron del tren y empiezas a agradecer que alguna vez compartieran contigo una parte del camino. Ahí es donde entiendes que el amor es una emoción como lo es el dolor o el sufrimiento o el placer de chupar un Chupa Chups,  por alguien que vino a ofrecerte un máster de vida y no a quedarse. 

#ReflexionesDeVida #CrecimientoPersonal #SanarEsEntender #conversacionesdificiles #rafanavarroficial